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Badalona y la inmigración objetiva

En estos últimos años parece que la inmigración se haya convertido en el hecho referencial de Badalona, no sus playas, ni la Serra de Marina, ni la Penya, ni el patrimonio románico. El populismo de algunos dirigentes políticos, unido al seguidismo mediático casi sensacionalista, ha conllevado que tanto dentro, como mayormente fuera de la ciudad, se identifique a Badalona sólo con los problemas de inmigración.

Dada esta sensación generalizada, probablemente, si hiciéramos una encuesta a los propios vecinos de Badalona sobre el nivel de inmigración de la ciudad, éstos situarían a Badalona en las posiciones más altas, junto con las ciudades con una mayor problemática al respecto en Catalunya.

En la primera parte de este artículo, detallo los datos exactos de inmigración en Badalona. La intención no es ni corroborar, ni desmentir, tan solo exponer los datos oficiales encima de la mesa y que cada cuál obtenga sus propias conclusiones. Asimismo, el propio análisis de los datos nos hará ir desvelando algunas de las claves de la situación.

En primer lugar tenemos que saber cuánta inmigración hay en nuestra ciudad, para posteriormente saber si es mucha o es poca en relación con los demás municipios de Catalunya.

En Badalona, sobre una población total de 218.886 habitantes, viven 32.203 vecinos extranjeros, que equivale a un 14,71% de la población, mientras que la población española representa el restante 85,29%, equivalente a 186.683 habitantes.

En Catalunya hay 947 municipios. Si los ordenamos por el peso relativo de sus vecinos extranjeros, obtenemos que los municipios con más inmigración son los siguientes: Castelló d’Ampúries (50,92%), Guissona (48,73%) i Salt (42,09%). ¿Cuál es la posición de nuestra localidad? Badalona ocupa el lugar 221 de Catalunya por porcentaje de población extranjera. Si Badalona tuviera un problema grave, ¿Cómo deberían estar los 220 municipios que tienen más que nosotros?

Por otro lado, aceptando el siguiente argumento: “pero Badalona es una ciudad muy grande, y no la podemos comparar con pueblos pequeños”. Cierto es. El siguiente paso lógico va a ser comparar Badalona con el resto de municipios grandes, es decir, aquellos de más de 50.000 habitantes que ya podemos catalogar como “ciudad”. A continuación podemos ver las 23 ciudades de Catalunya ordenadas de mayor a menor porcentaje de inmigración:

De las 23 ciudades catalanas con más de 50.000 habitantes, Badalona ocupa el lugar número 15 por nivel de inmigración, siendo Hospitalet del Llobregat (23,26%) la ciudad con un porcentaje más elevado. Si Badalona tuviera un problema grave, ¿Cómo deberían estar las 14 ciudades con mayor índice de inmigración que nosotros?

Llegados a este punto del análisis, y más allá de la sensación mediática, queda demostrado que Badalona tiene unos niveles de inmigración absolutamente dentro de la normalidad, e incluso por debajo de la media del resto de ciudades catalanas, y por debajo de la media de Catalunya (15,95%).

Dicho y demostrado lo anteriormente expuesto, ahora es necesario analizar más en profundidad la evolución y distribución de la población extranjera en Badalona. Y quizás así, entendamos las situaciones de conflicto de convivencia que se producen en Badalona, pero que hay que situar en su justa medida, y eso significa ni minimizar la situación ni maximizarla expresamente. Niveles altos de población con culturas diferentes, sean inmigrantes o no, genera tensiones de convivencia aquí, y en cualquier lugar.

Una de las claves de la convivencia es la adaptación de la nueva población y de la población preexistente. Si la inmigración aumenta lentamente, esta adaptación es más cómoda. Si por el contrario, el aumento se produce de manera brusca y en un corto espacio de tiempo, se pueden generar tensiones. En este segundo supuesto se encuentra Badalona, como podremos ver a continuación en el gráfico:

Evolución de la población española y extranjera en Badalona 2000-2010

A simple vista, las conclusiones son espectaculares. En tan sólo 10 años, hemos pasado de 3.055 extranjeros en al año 2000 a 32.203 extranjeros en 2010. Se ha producido un incremento de 29.148 personas extranjeras que, combinado con un descenso de 19.206 personas españolas, ha supuesto para la ciudad pasar del 1,46% al 14,1% de población inmigrada.

Hay que destacar tres aspectos fundamentales para entender la generación de tensiones de convivencia (pese a tener un porcentaje de inmigración comparativamente bajo):

  • La distribución asimétrica de la nueva población extranjera en el continuo urbano de la ciudad.
  • El origen cultural / geográfico de la población extranjera.
  • La crisis económica (traducida esencialmente en paro y falta de recursos)

Evolución de la población inmigrante por distritos

En el gráfico anterior se ve claramente como en el año 2000, la inmigración en todos los distritos se situaba en la horquilla entre el 0,35% y el 2,04%. La evolución del crecimiento de población extranjera en 10 años, se ha producido de una manera tan asimétrica entre distritos, que mientras el Distrito VI se ha quedado en un 2,86% diez años después, los Distritos VII y IX se han enfilado hasta 19,28% y el 21,61% respectivamente.

Barrios del distrito VII y IX y porcentaje de inmigración sobre el total de Badalona

Los distritos VII y IX suman 111.862 habitantes (51% de la población total de Badalona) y como podemos observar en la infografía anterior, en tan sólo estos dos distritos se acumula el 71% de toda la inmigración de Badalona.

La zona sur de la ciudad acumula más de ¾ partes de toda la inmigración. Encontrarse encajonada entre Santa Coloma y Sant Adrià (que cuentan con características socioeconómicas similares); tener una de las densidades de población más altas de Catalunya; y contar con una estructura urbana de barrio (y no de ciudad); son los factores urbanísticos que influyen negativamente en la convivencia.

Si los barrios del distrito VII y IX fueran una ciudad, tendrían un nivel de inmigración similar al de toda la ciudad de Girona, pero en vez de repartido en un amplio territorio, concentrado en un espacio pequeño y sin estructuras de centralidad.

Los problemas de convivencia en una comunidad no tienen la raíz en la procedencia geográfica de los nuevos vecinos, sino que tiene su principal origen en su cultura (religiosa, vital, convivencial y tradicional). En el caso de Badalona, la mayor parte de la inmigración procede de países donde la cultura se impone de forma autoritaria a su población, y es por este motivo que los vecinos asocian directamente la cultura de un colectivo con su país de origen, situación que conlleva que una tensión cultural pueda derivar en un conflicto racial.

Como podemos observar en el gráfico anterior, las comunidades con más población son la marroquí, pakistaní, china, ecuatoriana, boliviana, india, rumana, colombiana y peruana.

Agrupándolos culturalmente, destaca la comunidad musulmana con más de 12.000 personas, la comunidad latinoamericana con más de 9.000 personas, la comunidad asiática con más de 4.000 personas y la comunidad de Europa del este con más de 2.400 personas, y finalmente la comunidad de Europa occidental con más de 1.000 personas. 

La convivencia de comunidades tan dispares culturalmente, en un territorio tan pequeño, y habiendo crecido exponencialmente en los últimos 10 años, es el motivo de las posibles tensiones que pueden aparecer. Con estos datos se puede considerar “normal” que el ajuste entre comunidades, es decir, la integración de todas y cada una de las diferentes realidades culturales, sea complicado y se convierta en un objetivo prioritario por parte de las administraciones.

Si a la distribución asimétrica y la diversidad cultural le sumamos los efectos de la crisis económica, aún se acentúa más el problema. En el siguiente gráfico veremos cómo ha evolucionado la tasa de paro en los últimos seis años en Badalona:

Evolución del paro en el periodo 2005-2011

Los datos que podemos ver en el gráfico de los últimos 6 años son muy concluyentes. Entre 2005 y 2011 la crisis ha afectado de una manera mucho más dura a la comunidad inmigrante. De modo que, mientras entre la población española el número de parados no ha llegado ni a duplicarse (+73%), entre la población extranjera el número de parados se ha multiplicado por 6 (+558%), teniendo en cuenta un aumento de población del 36,3% en el mismo período.

Integración y convivencia

Con todo lo expuesto ha quedado demostrado que pretender situar a Badalona como máximo exponente mediático de los conflictos sociales relacionados con la inmigración es una necedad. Ni tenemos más inmigración que los demás, ni tenemos más problemas.

La derecha ha practicado una política tan efectista y electoralista, como irresponsable. Ha igualado inmigración con delincuencia, para después lanzar el mensaje de acabar con la delincuencia, y por ende acabar con la inmigración, puesto que para ellos parece ser lo mismo.

En momentos de dificultad económica y crisis social, decir que todas las ayudas sociales son para los de fuera, es tan incierto como deleznable. Pero hay una parte de la sociedad en la cual este mensaje ha calado, y desde la izquierda no se ha sabido contrarrestar. 

Frente a esta ofensiva que viene de más allá de la derecha ideológica, el progresismo se ha equivocado en sus planteamientos. Lo políticamente correcto se ha convertido en una religión, y cualquier desviación de esta línea doctrinal está mal vista e incluso catalogada como racista o xenófoba.

Entre todos hemos desgastado tanto las palabras integración y convivencia (a veces precedidas de “políticas de”) que para los ciudadanos han llegado a carecer de sentido, entre otras cosas, porque hemos perdido más tiempo en hacer política en contra del mensaje de la derecha, que no en crear nuestro propio mensaje. Y lo contrario de llevar un problema al extremo, es negar el problema. Y pese a que no ha sido así, la percepción entre los ciudadanos ha sido esa. En consecuencia, lo que le hace falta a la izquierda, y al progresismo en general, es tener una política propia y clara, y no una política de palabras vacías. Y a día de hoy esta política no se tiene.

Una gran parte de vecinos se ha acogido al discurso fácil y simple de la derecha, porque al otro lado no ha habido discurso. Los vecinos “de toda la vida” han llegado a tener erróneamente la sensación de que los que se tienen que integrar y adaptar son ellos a las nuevas culturas y no al revés. La integración tiene que ser bidireccional, y el mismo esfuerzo que hace la población autóctona para ser integradora, lo deben hacer los emigrados para integrarse.

Hablando con los vecinos te das cuenta de que casi ninguno de ellos es racista, lo que quiere un vecino es que en su escalera haya tranquilidad y armonía, y si se ha corrido la voz de que algunos inmigrantes no tienen la cultura de la convivencia en una escalera, pues es bien sencillo de entender que los vecinos los rechacen, y no por su raza, sino por su falta de cultura de la convivencia.

Llegados a este punto, es el momento de hablar de la responsabilidad compartida; los inmigrantes son los máximos responsables de su propia integración, y deben ser conscientes que, cuando tienen colgada la etiqueta de colectivo, la imagen de unos cuantos puede dañar la de todo ese colectivo. Y esto es una realidad que la izquierda debe reconocer, decir y actuar en consecuencia.

No quiero acabar este post sin comentar que Rumanía es un país de la Unión Europea desde el 1 de enero del 2007. Que sus ciudadanos (gitanos y no gitanos) tienen derecho de libre circulación por Europa, igual que lo tenemos nosotros. Y que si un vecino de Badalona comete un delito en Munich, será juzgado por un tribunal alemán, y si va a la cárcel irá a una cárcel alemana. Algunos dirigentes políticos olvidan que el código penal es el mismo para todos los ciudadanos, y que el hecho de pertenecer a una misma étnia no es constituyente de delito, pero pensar y decir lo contrario, sí lo es.

Con esta reflexión, el Contrapunt badaloní se despide hasta Septiembre.

Atentamente,

Christian Carneado

Nota: Todos los datos de este artículo han sido extraídos de l’Institut d’Estadística de Catalunya  i de l’Observatori del Treball de la Generalitat de Catalunya. Asimismo, los distritos se corresponden con los nueve distritos electorales de Badalona. Los barrios que corresponden a cada distrito puedes consultarlos aquí.

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  1. Antonio Blanco
    1 octubre, 2011 en 16:30

    Christian muy bueno el artículo pero solo una cosa: Badalona no tiene un patrimonio románico, tiene un patrimonio romano, que es diferente y sobre todo más antiguo.
    Saludos.

  1. 7 mayo, 2012 en 18:56

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